Hace
4 años, un médico cirujano de Guadalajara sufrió
una fractura de tobillo, durante seis semanas utilizó una
bota de yeso para rehabilitar su hueso, aunque es uno de los cirujanos
más reconocidos de la ciudad, sus pacientes optaron por
no operarse con él e ir con otro médico.
La razón
era que les daba desconfianza acudir con este médico por
la bota de yeso, aunque su trabajo fuera con las manos.
Durante seis
semanas este médico comprendió y vivió lo
que sufre una persona con alguna discapacidad, la cual no es valorada
por sus aptitudes sólo por su aspecto.
Esta experiencia
lo motivó a entregar en el Hospital Civil, a través
del padre Cuco unas muletas mágicas a todo aquel que lo
necesite.
La magia de
estas muletas consiste en que el padre escoge cada mes a una persona
que las necesite y el médico de forma totalmente anónima
le paga el 100 por ciento de su salario mientras dura su incapacidad
y el 100 por ciento de su tratamiento médico.
Cuando la
persona se restablece entrega las muletas y el padre Cuco escoge
a otra persona que las necesita, nadie sabe quién es ese
médico, su labor es anónima.
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